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Colegio de Psicólogos: posición sobre el Coach Ontológico


«Coachearte para que te vaya mejor en los negocios… ¡No es psicología!”, señala una de las gráficas de la campaña del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba que alerta sobre el “intrusismo” de prácticas alternativas como el coaching.

El neoliberalismo se impone biopoliticamente haciendo como si todo fuera mercado. Toda conducta entonces, cada proceso, se vuelve objeto de diseño. Y como los objetos pueden ser reales o fantaseados, el coach ontológico que se asoma como pseudociencia se vuelve pretendiendo devolver el valor necesario en este comercio mundial de la capacidad.

Aquí no se trata de juzgar la buena voluntad o las posiciones de lo que en filosofía se denomina “mundo de la vida”, es decir, el conjunto de creencias y percepciones de las personas sobre una realidad o actividad determinada. Sino que se trata estrictamente de pensar dentro de la esfera de actividades atribuidas al campo de la psicología y a las intervenciones del coaching ontológico, cuáles tienen la validación epistemológica suficiente en condiciones contemporáneas para asumir el rol de una profesión vinculada con la salud, con sus propias herramientas de validación y control.

El Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba advierte que las instituciones públicas y privadas deben cumplir con las leyes. Y que el poder legislativo de cada Provincia donde se insertan los 24  colegios y consejos de psicología organizados en FEPRA,  deben convocar a los colegios profesionales que adscriben al conocimiento científico caracterizado por un saber construido en base a un método de forma sistemática, objetivo, universal, susceptible de verificación empírica. Ya que son parte de las instituciones oficiales que tienen que valorar los riesgos para la salud mental de la población.

Finalmente Diego Zapata (M.P. 5434), presidente de la entidad, señala: “El coach sí es un negocio. Y no habría problema que fuera un negocio en sí mismo, si consideramos que las personas que recurren a este tipo de prácticas, están advertidas o tienen el suficiente criterio para discernir qué es una práctica científica y qué es una práctica con modos de intervención que no tienen en cuenta las consecuencias que podría llegar a tener sobre la salud humana”.

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